miércoles, 28 de marzo de 2012

Pa que quiere el indio un BMW

Carapapa se cabreó un día, porque al Indio le tocó la lotería, y se compró igual que él, un BMW.

Al final, acabaron de amigos y socios, pero eso es otra historia, que merece ser tratada en otra ocasión.

viernes, 16 de marzo de 2012

El Seat 124 de paco cuenca

Al pobre de Paco Cuenca, le pasaba de todo.

Quiso comprarse un coche, y su jefe el Pirilis, le vendió un Seat 124 por 70.000 pesetas, mucho más caro que lo que a él le costó.

lunes, 5 de marzo de 2012

La manzana de la golda meyer

La pobre de la golda meyer, siempre estaba a régimen, y cada día estaba más gorda.

En su cajón para matar el hambre, sólo había una manzana que rodaba desde el fondo hasta el principio, cada vez que lo habría, tal como en su momento comentó acertadamente el compañero dedos vertiginosos.

martes, 28 de febrero de 2012

Una barra con mejillones

Eso era lo que yo en aquellos años me zampaba para desayunar. Mientras el resto de compañeros iban al bar, ajustando sus treinta minutos para tomarlos enteros, yo me entretenía estudiándome la ley 50/80 de contrato de seguro, hasta el punto se saber de memoria e interpretar, todos sus artículos.

Luego varios se unieron a mis desayunos, incluso pelusín.

jueves, 16 de febrero de 2012

Ambientador telefono Paco Cuenca

Paco Cuenca era un artista pidiendo dinero a los compañeros.

Un día compró un par de docenas de ambientadores, que se enroscaban en el micrófono de los teléfonos fijos (en aquella época no existían los móviles) y se los regaló a todo aquél que creía podía sablear, pidiéndole dinero.

Incluso Peggy comentó, lo caro que les iba a salir el ambientador a quienes lo aceptaron.

miércoles, 8 de febrero de 2012

El estirao piloto de helicopteros

Al pobre del estirao, un día lo convenció alguien que el maassa se iba a comprar un helicóptero, y que fuese haciendo un curso de piloto de helicópteros, para llevar al maassa de un sitio a otro.

Y el pobre como de costumbre, picó.

miércoles, 25 de enero de 2012

Al estirao le toca la loteria

El estirao, era objeto de gran parte de las bromas que solíamos gastar, y un día le gastó una su cuñado.

Lo llamó para decirle que les había tocado el premio gordo de la lotería, en un décimo que llevaban a medias. El estirao loco de contento, se despidió de la empresa, y se fue a la BMW a comprarse un coche, identificándose como premiado en la lotería.

Al día siguiente tuvo que ir a Guarnieri a decir que anularan el pedido, y en la empresa, a solicitar ser readmitido.