martes, 28 de febrero de 2012

Una barra con mejillones

Eso era lo que yo en aquellos años me zampaba para desayunar. Mientras el resto de compañeros iban al bar, ajustando sus treinta minutos para tomarlos enteros, yo me entretenía estudiándome la ley 50/80 de contrato de seguro, hasta el punto se saber de memoria e interpretar, todos sus artículos.

Luego varios se unieron a mis desayunos, incluso pelusín.

jueves, 16 de febrero de 2012

Ambientador telefono Paco Cuenca

Paco Cuenca era un artista pidiendo dinero a los compañeros.

Un día compró un par de docenas de ambientadores, que se enroscaban en el micrófono de los teléfonos fijos (en aquella época no existían los móviles) y se los regaló a todo aquél que creía podía sablear, pidiéndole dinero.

Incluso Peggy comentó, lo caro que les iba a salir el ambientador a quienes lo aceptaron.

miércoles, 8 de febrero de 2012

El estirao piloto de helicopteros

Al pobre del estirao, un día lo convenció alguien que el maassa se iba a comprar un helicóptero, y que fuese haciendo un curso de piloto de helicópteros, para llevar al maassa de un sitio a otro.

Y el pobre como de costumbre, picó.

miércoles, 25 de enero de 2012

Al estirao le toca la loteria

El estirao, era objeto de gran parte de las bromas que solíamos gastar, y un día le gastó una su cuñado.

Lo llamó para decirle que les había tocado el premio gordo de la lotería, en un décimo que llevaban a medias. El estirao loco de contento, se despidió de la empresa, y se fue a la BMW a comprarse un coche, identificándose como premiado en la lotería.

Al día siguiente tuvo que ir a Guarnieri a decir que anularan el pedido, y en la empresa, a solicitar ser readmitido.

sábado, 14 de enero de 2012

La grua no se lleva mi coche

Un día al Maassa Reynols, le dió por comprarse un coche enorme, y por supuesto lo dejaba mal aparcado en la puerta de la oficina, que para eso era él el jefe.

Una tarde estábamos de cerveceo en el bar de al lado de la oficina, a escasos metros del coche, y llegaron los municipales a ponerle el cepo (luego prohibieron el cepo), y no cabía, pues las ruedas eran mucho más anchas.

¿Qué muchachos, no se puede no? Les preguntaba el Maassa, desde la mesa del bar.
- No, pero llamaremos a la grúa, no se preocupe señor.

Cuando llegó la grúa, tampoco se lo pudo llevar, no recuerdo los motivos, pero posiblemente porque el coche era mucho más grande y pesado que la grúa de los municipales.


¿Qué muchachos, tampoco se puede no? Les volvía a preguntar el Maassa, desde la mesa del bar.
- No, pero lo multaremos, no se preocupe señor.

Y al final allí quedó el coche mal aparcado, y los municipales jodidos por no habérselo podido llevar, ni inmovilizar.

lunes, 26 de diciembre de 2011

El general west moreland

En la compañía, teníamos desde luego mucha mala leche para los motes. Había dos hermanos, que eran como los policías, el policía malo y el policía bueno. Uno de ellos era Jefe de Personal, lo que hoy vulgarmente se le llama Recursos Humanos, y que puso una frutería, pero eso es otra historia, que merece ser contada en otra ocasión.

El hermano bueno, era conocido como el General West Moreland, que existió de verdad, al mando de las tropas de los USA en Vietnam.

Le llamaba el general por un lado por el parecido al original, y por otro al hacerse unas tarjetas de visita de inspector general.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Seguros Arguelles

Ya en 1984 y cuando estaba todo perdido por culpa de los inocentes funcionarios de la Dirección General de Seguros, y el cierre prácticamente echado, el Maassa llegó a una especie de acuerdo con otra aseguradora, para la cesión de la cartera de Aseguradora Al-Andalus, a Seguros Arguelles, de los madriles.

Tampoco hubo suerte, pues cerraron también Arguelles, alegando que la cesión de cartera debía ser previamente autorizada por la Dirección General de Seguros.

Una encerrona, para quitarnos del mercado.

Molestábamos.